lunes, 3 de octubre de 2011

Nunca decidí cómo ponerle a la primera entrada...














Hace un rato (no se cuanto) tenía un tema ultra cool para escribir en esta cosilla, pero no logro recordarlo. En fin, no sé cuanto talento tengo en esto de escribir, pero creo que sería un pasatiempo positivo, por un asunto de comunicar mi lógica diaria, además asumo que nadie va a leer esto lo que quizás me ayude a ser un poco mas comunicativa que en directo (obviamente quiero que gente lea esto, si no ¿para qué?), y ayudara a mejorar mi gramática o algo así.

En la aventura del día de hoy, tenemos una nueva versión de “Paseos por la Capital”. Para ponerlos en contexto, mis viajes a Santiago no son muy planificados, los pasajes se compran al momento de viajar, para el alojamiento la técnica utilizada es básicamente la misma y a veces hay planes de algo, un concierto, un cumpleaños o porque si (una muy buena excusa). Creo q es uno de mis lugares favoritos para pasar el tiempo, lo paso bien. Me gusta porque hay mucha gente, hay tanta que no se importan entre sí (en su intento desesperado por sobrellevar la vida en un lugar sobrepoblado), por lo mismo hay un millón de representantes de formas, estilos, tipos, razas, estereotipos, freakshows y locuras de vida quizás no tan buena onda de observar y/o analizar, y además las posibilidades de conocer a alguien a quien vaya a volver a ver en mi vida son mínimas, por tanto puedo jugar con mis personalidades, cachar las reacciones y seguir conociendo al ser humano, desde mi propio punto de vista claro, me gusta tratar de entender a la gente de acuerdo a como se comporta, y así cachar sus formas de ver el mismo mundo que veo yo.

La ocasión para el paseo de esta vez: “Natural Mystic Festival”, por varias razones (1) Nunca había asistido a un evento masivo de reggae (obviamente las tocatas en el Babylon no cuentan), (2) Desde Octubre de 2010 no iba a un concierto (no, las bandas de pachanga de año nuevo no cuentan, tampoco la banda de rancheras y corriditos del 18), (3) La semana en mi pega estuvo terrible, (4) Un personaje se borro del mapa con cosas importantes y (5) El clima de mi ciudad me tiene aburrida. Así que el martes deje de pensarlo mucho y mande un correo solicitando mi día de vacaciones, el cual fue concedido y el viaje comenzó el día jueves a las 17.30 hrs. Vi tele todo el camino, la maquina rosada y su batería son perfectos para el viaje a Santiago, además Cuevana y Darkville me provisionaron de las season finale de tres de mis series (dos de ellas con capítulos dobles)… yeah! Nos juntamos con el negro en el terminal, nos fuimos al tiro a su casa, conversamos un tecito y al sobre, el viernes fuimos a almorzar y en la tarde vitrineatón… me gusta andar con el negrito, siempre tenemos algo de que conversar o nos contamos nuestras historias, además es súper tierno para recibirme en su casa (tenía preparada una camita y hasta me hizo desayuno ^^), en la tarde el se fue donde su polola y yo partí a ver a un amiguito, el que me acompañaría al dichoso festival. Es un amiguito nuevo, o algo así, lo conozco hace un tiempo pero ahora conversamos más, es buena ondita (como todos los lolitos que he conocido en Toesca) y resulto ser una de esas personas fáciles de conversar para mi, además que igual hay su onda loca… ja! Creyeron que no sería admitido! Ya sabrán como sigue eso.

El sábado fue la gestión del festival y estuvo bueno, un poco largo (hubo su par de jiles que se auto-sobre-valoran que la hicieron larga, sumado a la lentitud entre bandas). Buenos grupos, los disfrute caleta, jamás entendí o me recordé de los nombres pero estuvieron buenos. Y los platos fuertes… yo iba a ver a los Wailers, a los otros les habré escuchado un par de temas y al que no había escuchado en mi vida… me gusto más que el resto (menos que los Wailers). Lo que sí, los effin’ Wailers tocaron como a la una de la mañana y para ese momento mi ser estaba en la galaxia después de la que está al lado de la donde está la vía láctea, para que se haga una idea esta tal gestión del festival comenzó al mediodía, así que para mí el concierto estuvo a toda raja, y el after sólo logró mejorar la experiencia.

Ayer, como buen día domingo… lento, y afuera un sol digno del infierno. No me quejo, me gusta el sol muchísimo, soy como una tortuga, pero cuando uno anda cargada es pajero total (aunque pensándolo bien, cualquier clima es malo si uno anda como equeco). En fin, en la mañana arranqué a casa de hermanito, a la ducha y a buscar mis cosillas, íbamos a almorzar pero no alcanzamos, tampoco alcancé a salir con el negro y como me quede atrás, mi salida del departamento se demoró más de lo debido, la visita a mi abuelo se retrasó, lo que acortó la visita, sin embargo la hizo más eficiente. Mientras conversábamos tomando un tecito, recordamos cuando íbamos a la parcela, me contó de su vida diaria, de mis primos chicos, de sus doctores, la historia del club de leones, entre varias cosas que sinceramente me da lata describir. Así se pasó la hora y tuve que arrancar, pues todavía quedaba un personaje por visitar, y a quien no le podía fallar: Amiguito Miguelito. Fue nuevo esta vez, fue en casa de su polola, la que creo que no me quiere poquito y quiero caerle bien porque de veritas que Miguelito es un buen amigo y lo quiero mucho (a la fecha ostento un -5 en “popularidad con las pololas de mis amigos”), bueno la visita de doctor incluyó una once flash, su tecue pa’l viaje, una puesta al día (flash también) y un rally en taxi al terminal.

Una vez en el bus, fuí informada de un error en mi compra y resulta que el 16 es el asiento de la ventana… no sé por qué prefiero el pasillo, pero por alguna razón me gusta más. Igual dormí como un perezoso y desperté llegando a Coquimbo a las 5 de la madrugada, feliz por que significaba que podría llegar a dormir una horita más en mi camita (I love it!). Finalmente llegué al hogar a las 5.45 y dormí hasta las 7.15, la hora y media más reponedora de los últimos tiempos. El día en esa tal oficina fue larguísimo y con unos cambios locos en el horario... horrible, pero la vida continúa y, bueno, como todo... hay que esperar a que se les olvide en un par de semanas.

Atte.

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